LA DOBLE VÍA
Tanto la endotelina-1 (ET-1) como la angiotensina II (ANG II) desempeñan papeles fundamentales en la fisiopatología de enfermedades renales como la NIgA1–4
Actúan en tándem a través de sus receptores RETA y RAT1 amplificando el daño subyacente de la enfermedad y comprometiendo la barrera de filtración glomerular, lo que conduce a una pérdida progresiva de la función renal1–11
El impacto de la ET-1 y la ANG II en la fisiopatología y la progresión de la enfermedad de la NIgA
El efecto combinado de la ET-1 y la ANG II
aumenta la tasa de progresión a insuficiencia renal1–4,6–11