En la NIgA:
Cada aumento de un gramo diario por encima de 1g se asocia a un descenso de la función renal y de la supervivencia renal entre 10 y 25 veces más rápido
La proteinuria se asocia principalmente a una pérdida progresiva de la función renal que da lugar a la insuficiencia renal.5,9 El vínculo fisiopatológico entre la proteinuria y la disminución progresiva de la función renal es complejo, sin embargo, existen evidencias que sugieren que las células epiteliales tubulares desempeñan un papel fundamental4
Inducción de la expresión tubular de quimiocinas y activación del complemento, lo que conduce a la infiltración de células intersticiales inflamatorias y a una fibrogénesis sostenida1,4,5,7,8
La angiotensina II activada (ANG II) produce citocinas vasoactivas, inflamatorias y profibróticas, incluido el vasoconstrictor, endotelina-1
(ET-1)4,7,8
La progresión de la enfermedad se acelera por un ciclo de inflamación y respuesta tubular activada, que conduce a daño tubular/apoptosis, daño podocitario y, en última instancia, fibrosis intersticial4,8
La proteinuria elevada y el descenso de la TFGe se asocian a un mayor riesgo de progresión de la enfermedad en la NIgA2,3
Los niveles más altos de proteinuria se asocian a un declive más rápido de la TFGe;3,5 por el contrario, los pacientes dentro de los niveles normales de proteinuria muestran un descenso más lento de la TFGe2
La proteinuria es un factor de riesgo modificable: cuanto más se reduzca, mayor será el efecto protector contra el deterioro de la función renal hasta la ERT1,4–6,10–16
retraso en el tiempo medio hasta la insuficiencia renal14
En la NIgA, se calcula que una reducción del 30 % de la proteinuria reduce el riesgo de padecer ERT en un 50 % que, en consecuencia, se estima que aumenta el tiempo medio hasta la ERT. El tiempo medio hasta la ERT o una TFGe < 15 ml/min/1,73 m2 se amplió en este modelo y pasó de 12,4 a 23,1 años14